Por mucho que te quiera, ya no quiero que vuelvas a mi vida, puedes tomar todas tus palabras, todas tus mentiras e irte como viniste, como viniste para acabar mas con mi vida.
No mereces saber todas las veces que solía pensar en ti, lo mucho que te quería, no lo mereces.
Contigo aprendí que siempre estaré yo conmigo misma. Primero yo, segundo yo, y por último yo. Nadie estará para mi cuando me sienta sola o perdida, estaré yo, conmigo misma. Que primero tengo que aprender a amarme a mi misma, para luego no darle todo el amor a los demás, el amor que debía ser para mí.
Te hice mi mundo y me sentí vacía cuando te fuiste.
De todo lo que pasó con nosotras, aprendí que nadie le pertenece a nadie, que las personas reales no están por obligación, si no porque quieren estar.
Me resulta demasiado gracioso ver como todo pasó tan rápido.
Pero no terminó tan rápido como debía. Porque para ser sincera, nunca valió la pena.
Y no estoy arrepintiéndome, me diste muchos momentos que nunca olvidaré, pero ya para este punto sé que es lo que no volvería a hacer.
Y tengo la dicha de tenerlo bastante claro.
Y todo gracias a ti...
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